lunes, 10 de diciembre de 2012

TEMA 3 DISCAPACIDAD AUDITIVA, VISUAL Y SORDOCEGUERA


TEMA 3 

a) DISCAPACIDAD AUDITIVA

En primer lugar, cabe destacar que las grandes etapas de procesamiento de los estímulos en el sistema auditivo son: conducción del estímulo sonoro, transducción, transmisión hasta el córtex auditivo y procesamiento cerebral del estímulo.
Las propiedades fundamentales que el sonido presenta son cuatro:
-          Intensidad: Es la amplitud de la banda sonora que permite saber si su volumen es mayor o menos. Se mide en decibelios
-          Frecuencia: Es la longitud de la onda sonora, lo que indica si es más grave o más agudo el sonido. Se mide en hertzios.
-          Duración: es el tiempo que duran las vibraciones que un sonido produce.
-          Timbre: es el matiz característico de un sonido, que puede ser agudo o grave, según la altura de la nota.
El sonido presenta una escala de intensidad que puede medirse desde 10 a 140, así por ejemplo sabemos que entre los 10 y los 20 decibelios, dejaríamos de oír un susurro; entre los 20 y los 30 decibelios, no podríamos escuchar el zumbido de una abeja; entre los 30 y los 50, los ruidos de un salón; entre los 60 y los 60 una conversación normal; entre los 60 y los 90 el sonido de un camión pesado,  entre 90 y 110, los sonidos procedentes de un concierto de rock; entre 110 y 120, se convierte en imposible poder oír el sonido de una sirena, y finalmente entre los 190 y 140 dB se deja de oír un avión que pilote sobre unos 25 metros de altura.
Hay dos tipos de pruebas a través de las cuales se puede valorar la pérdida auditiva, estando por un lado las objetivas y por otro las subjetivas. En las primeras se engloban las reacciones sensoriomotrices neonatales y la impedanciometría. En las pruebas subjetivas se engloban las audiometrías que pueden ser de tres tipos: tonales, verbales y verbotonales.
Siguiendo el diagrama de Wegel, podemos ver que la voz humana se encuentra entre la frecuencia de 100 a 10.000 Hz y en una intensidad de entre 40 y 80 dB aproximadamente. En este mismo apartado podemos comentar lo que implica el speech banana, que impediría que la persona afectada pudiese oír los fonemas de una conversación normal. Esto sucede aproximadamente entre los 10 y los 60 dB. 
Las deficiencias auditivas que pueden conocerse en una persona, pueden ser de dos tipos.  Encontramos así, por un lado las deficiencias auditivas de conducción, que son las que afectan al oído externo o medio, siendo de carácter leve y que siendo cogidas a tiempo, pueden tratarse con tratamiento quirúrgico o farmacológico. Por otro lado están las deficiencias auditivas neurosensoriales, que afectan al oído interno, la cóclea, el nervio auditivo o las zonas auditivas del cerebro, por tanto tienen un carácter más grave y permanente.


La sordera se puede clasificar de diferentes maneras, sabiendo que si es en tanto al nacimiento, puede ser congénita (pre o perinatal) o adquirida (postnatal); que si es en tanto al lenguaje, puede ser prelocutiva(antes del mismo) o postlocutiva (después); si es en tanto a la localización de la sordera, puede ser conductiva (oído externo-medio), neurosensorial (oído interno) y mixta (ambos); puede también depender también del oído afectado, siendo unilateral (un solo oído) o bilateral (ambos); y finalmente dependiendo del grado de pérdida auditiva, encontramos la sordera ligera (de 20 a 40 dB), la sordera moderada(de 40 a 60 dB), la sordera severa (de 60 a 90 dB) y la sordera grave (superior a los 90 dB)

Debemos tener en cuenta que la audición es la vía principal a través de la que el niño desarrollará el lenguaje, y por tanto los trastornos en la misma, pueden impedirlo, afectando al desarrollo lingüístico y comunicativo de la persona, a los procesos cognitivos y por tanto a su integración social, laboral y escolar. En relación a ello, vemos que los efectos de una pérdida auditiva depende de factores como el momento de la pérdida auditiva (pre o postlocutiva), el grado de pérdida auditiva, el acceso al lenguaje funcional, la dotación de ayudas técnicas, la atención temprana que se dispensa al niño, la educación familiar y escolar que reciba, entre otros. 



Así mismo, como docentes que somos, debemos conocer cuando un niño puede presentar este tipo de discapacidad en el aula, para ello tendremos que observar si el niño tiene problemas para percibir las palabras en una conversación normal,  si su lenguaje es empobrecido y si presenta problemas de articulación al hablar, si la voz que presenta es nasalizada y muestra una intensidad inestable o variable, si la sintaxis o la entonación son o no correctas y si presenta una entonación adecuada. Partiendo de otros factores, puede verse si el niño se aísla, si tiene problemas para comunicarse con el grupo, o para entender las explicaciones verbales dadas en clase, o incluso si presenta algún retraso en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
 Encontramos seguidamente, los efectos que pueden producir la discapacidad auditiva severa, y la profunda. Vemos pues, que la primera, hace que los niños tengan alteraciones muy importantes de la articulación y la prosodia, así como dificultades para adquirir los demás aspectos del lenguaje. Por tanto, si no reciben la prótesis necesaria y la reeducación auditiva, podrán tener un retraso curricular importante y problemas de interacción social. La segunda de estas discapacidades, supone que al no adquirir de forma temprana un lenguaje funcional, la falta de información de su entorno cercano mermará su aprendizaje y desarrollo cognitivo, llegando así a la desmotivación por aprender. Además, al sacar conclusiones con información parcial, puede equivocarse, tendrá problemas para planificar sus acciones y reflexionar sobre las mismas, e incluso le costará realizar actividades que supongan un razonamiento abstracto. Así mismo presentará problemas para estructurar su pensamiento y dificultades en el aprendizaje tanto de la lengua oral y escrita como de la lectura.  No podemos olvidar, que para ambos tipos, es decisivo conocer el carácter pre o postlocutivo de la sordera, conocer si hay o no posibilidad de rehabilitación temprana así como el tipo y grado de la estimulación recibida.
La sordera profunda, presenta unas consecuencias en tanto al desarrollo cognitivo del alumno/a. Haciendo referencia al desarrollo cognitivo, vemos que el niño puede presentar retrasos en el desarrollo simbólico y déficits con la autorregulación y planificación de la conducta. Si llegamos al desarrollo psico-social, vemos que el niño presenta dificultades con la comprensión de emociones, habilidades de interacción social, especialmente si se carece de un sistema de comunicación eficiente y actitudes familiares negativas. Y finalmente, en cuanto al desarrollo comunicativo y lingüístico vemos que en entornos donde más se usa el lenguaje oral, es donde más se marcan los déficits. 
Tras todo ello, podemos conocer que existen niños sordos implantados, que son los que tienen un implante coclear para alcanzar una audición funcional, y que depende de un entrenamiento específico, por tanto tienen más posibilidades de desarrollarse lingüísticamente. Así el desarrollo de estos, frente al de los niños sordos, se diferencian por el momento del implante, el seguimiento de la rehabilitación y el grado y calidad de la estimulación recibida en el hogar. La educación infantil, promueve en ellos una rehabilitación auditiva individualizada y unos refuerzos de las interacciones comunicativas para adquirir los aspectos pragmáticos, léxicos y discursivos.
Como docentes, los que debemos hacer con los alumnos que presenten hipoacusia leve, es reforzar el desarrollo del lenguaje y la comunicación con ellos, así como plantear un tratamiento preventivo y reforzado del aprendizaje de la lectura y escritura. Consecuentemente, como enseñanzas prioritarias, se debe atender al desarrollo de la competencia comunicativa en clase, plantear actividades de refuerzo del desarrollo cognitivo, prestar mucha atención a los aspectos afectivos y sociales que se desarrollan en el aula y trabajar la lectura mediante refuerzo de la conciencia fonológica, la lectura visual-global de palabras y la comprensión. Por otro lado, con los niños que presentan hipoacusia grave es necesario que empleemos programas de restructuración.
Las principales necesidades de adaptación curricular para niños con problemas de sordera son cinco: garantizar un sistema de comunicación funcional, tener abundantes experiencias de interacción social, reforzar su desarrollo cognitivo, acceder a los recursos personales y a los materiales.
Además es necesaria una intervención educativa adecuada, en la cual se destacan diferentes aspectos:
- Adquisición de un sistema de comunicación funcional
-Reforzar acceso a la información a través de todos los canales sensoriales
- Reforzar los procesos de atención, observación, memoria, etc.
- Fomentar el desarrollo de la autorregulación
- Utilizar todos los recursos y procedimientos para maximizar la interacción con el entorno.
- Pedagogía del éxito que promueva el sentido de la competencia.
- Potenciación de la lectura visual
- Enseñanza de estrategias de comprensión, reforzando así la comprensión de estructuras oracionales y las palabras función.
Y la metodología que habría que seguir con estos alumnos, en primer lugar es asegurarse de que comprende perfectamente, ofrecer información de forma lineal y ordenada, procurar siempre tener en el aula una sonoridad e iluminación adecuadas, asegurarse del correcto funcionamiento de las prótesis auditivas, y finalmente usar la lengua de signos como código de transmisión de conocimientos como opción bilingüe.

b) DISCAPACIDAD VISUAL.
En primer lugar, hay que decir que la visión tiene tres procesos a través de los cuales se produce. El primero es la recepción del estímulo visual, que se transmite hasta el córtex visual, y se procesa luego de forma cerebral.
Los dos principales aspectos de la visión son la agudeza visual y el campo visual que se relacionan con el conocimiento del sentido de la forma, el de la luminosidad y el cromático.

Seguidamente, podemos definirla, sabiendo que la discapacidad visual es un término que engloba a más de un problema o dificultad visual. Aunque se incluyen aquí especialmente, las personas que en uno o ambos ojos tenga una agudeza visual inferior o igual a 0.1, o un campo visual disminuido a 10 grados o menos. 

La ceguera puede clasificarse en tres grupos distintos. En primer lugar se encuentra la ceguera total, donde se encuadra a las personas que no tienen resto visual o que no les es funcional. En segundo lugar se encuentran las personas con restos visuales que engloba a la mayor parte de la población con esta discapacidad y donde se distinguen dos tipos: primero vemos la pérdida de agudeza, que agrupa a las personas que tienen disminuida su capacidad para identificar visualmente lo que ven, y por otro lado encontramos la pérdida de campo   que supone una gran reducción de del campo visual de la persona. Ésta puede ser central o periférica.

  Los principales factores que pueden dar lugar a una pérdida de visión son 3: hereditarios, congénitos y los relacionados con virus.
Los aspectos del desarrollo evolutivo que más pueden verse afectados por la ceguera son el motor y el cognitivo. Las dificultades que el niño puede presentar en su desarrollo motor dependen de que tenga o no una adecuada educación y entrenamiento. En cuanto al desarrollo cognitivo donde vemos que en los 5 primeros meses la evolución es normal, a partir del quinto mes se empieza a producir un retraso considerable y en la etapa que abarca desde el primer año hasta el sexto puede haber un progresivo retraso en las actividades que abarcan la función simbólica y las representaciones mentales.
Las principales necesidades educativas que puede requerir un niño de estas características son las siguientes:
Acceso a la información: corrección con lentes y estimulación y entrenamiento visual para un aprovechamiento óptimo del resto visual.
Conocimiento del medio: completar la información por diversos canales sensoriales.
Identidad y autonomía: enseñanza del control postural, más experiencias de manipulación de objetos, aprendizaje de destrezas por vivenciación corporal y técnicas de movilidad y desplazamiento. También necesitan conocer y asumir su situación vital.
Como docentes, los aspectos que debemos tener en cuenta en la escuela con respecto a estos alumnos son la organización del espacio de forma que se facilite su desplazamiento y uso del mismo de forma autónoma, evitando así obstáculos y cambios innecesarios, señalizando los espacios y objetos que supongan un peligro. Por otro lado tendría que hacer adaptaciones del lenguaje y la comunicación, accediendo al uso del braille, adaptando el tamaño y contraste de los textos e imágenes, etc. Finalmente pueden ser necesarias algunas adaptaciones no significativas del currículo.
Para finalizar con esta discapacidad, y en relación al párrafo anterior, debemos decir cómo podemos actuar los docentes en estos casos. Vemos pues que tenemos que orientar a las familias sobre estrategias de comunicación eficaz con el niño, trabajar el fomento de su autonomía e independencia, fomentar un planteamiento inclusivo para que el niño forme parte de todas las actividades, ayudar a entender la forma en que el niño ha de percibir el mundo, y orientarles para que fomenten y apoyen la interacción del niño con otros niños.

c) LA SORDOCEGUERA.
La sordoceguera es una condición que ocurre cuando una persona presenta una deficiencia visual severa y una pérdida auditiva bilateral de al menos 25 dB en las frecuencias de conversación en el mejor de los oídos, y  que disminuye o impide la audición funcional incluso con prótesis. 


Esta discapacidad puede ser congénita o adquirida. El primer tipo se desarrolla cuando no hay restos auditivos ni visuales, y por tanto la persona no conoce lo que sucede a su alrededor. Con frecuencia el niño desarrolla problemas de comportamiento, y aún con intervención el sistema de comunicación suele ser muy básico. Por otro lado, la sordoceguera adquirida se divide en tres subgrupos. La de subgrupo 1 permite al niño que se comunique a través de la LSE y éstos necesitan ser entrenados en dicho sistema a través del tacto. La de subgrupo 2 abarca a niños que pueden expresarse de manera oral pero pueden necesitar aprender a percibir a través del tacto sistemas alfabéticos para así comunicarse. La del subgrupo 3 engloba a niños cuya comunicación expresiva es oral, que necesitan apoyo psicológico que les ayude a la aceptación de su nueva situación personal. Si los niños mantienen resto auditivo, se niegan a aceptar el tacto como vía de comunicación. Y además suelen ser niños que tienen muy limitado su acceso a la información.

Para finalizar, hay una serie de necesidades especiales que hay que tener en cuenta en la escuela tanto a nivel de centro( coordinación y cooperación entre todos los miembros que lo componen, organización flexible en los horarios), a nivel del aula (personal especializados en al metodología necesaria con estos niños, sistemas de apoyos y técnicas a la comunicación), y a nivel individual (más tiempo de participación en actividades y tareas, adaptaciones curriculares de acceso, inmersión en un sistema de comunicación adaptado a las necesidades perceptivas de estos niños).


Un enlace de interés sobre este tema es:









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