lunes, 10 de diciembre de 2012

TEMA 4 TRASTORNOS AFECTIVOS Y DEL COMPORTAMIENTO

  1. Concepto
La conducta es un conjunto de comportamientos observables que producimos las personas, las acciones y reacciones a través de las cuales interactuamos con los demás y con el ambiente que nos rodea.

Un comportamiento es problemático cuando aparece en exceso o en desfase. La conducta no es problemática en sí misma, sino que lo es en el momento evolutivo en el que aparece. Además, debe tener una cierta estabilidad para que se considere conducta problemática.
El comportamiento altera la relación del sujeto con el medio, es decir, tiene un carácter alterante porque distorsiona las relaciones sociales que el sujeto mantiene con los demás.

En definitiva, para definir los problemas de comportamiento, podemos decir con Brioso y Sarriá (1999) que son: "Ciertas conductas que afectan a la relación del sujeto con  su entorno e interfieren negativamente en su desarrollo; que se constituyen en síntomas pero no se organizan en forma de síndrome, sino que se presentan de forma aislada o en combinaciones muy limitadas; que no son patológicas en sí mismas, sino que el carácter patológico viene dado por su exageración, déficit o persistencia más allá de las edades en la que suelen cumplir un papel adaptativo; que son estables(...) y, por tanto, más resistentes a la intervención que los trastornos situacionales transitorios, pero menos que la psicosis, la neurosis y otros trastornos profundos".

2. Clasificación:
Trastornos de inicio en la Infancia, la niñez o la adolescencia (DSM-IV-TR, 2002)
1. Retraso Mental.
2. Trastornos del aprendizaje.
3. Trastornos de las habilidades motrices.
4. Trastornos de la comunicación.
5. Trastornos generalizados del Desarrollo.
6. Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador:
  6.1. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad:
   6.1.1. Tipo con predominio del déficit de atención.
   6.1.2. Tipo con predominio hiperactivo-impulsivo.
   6.1.3. Tipo combinado.
   6.1.4. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad no especificado.
 6.2. Trastorno disocial.
  6.3. Trastorno negativista desafiante.
  6.4. Trastorno por comportamiento perturbador no especificado.
7. Trastornos de la ingestión y de la dieta alimenticia de la infancia y la niñez.
8. Trastornos de tics.
9. Trastornos de la eliminación.
10. Otros trastornos de la infancia, la niñez o la adolescencia

El TDAH es un trastorno en el desarrollo de la atención, en el control de la impulsividad y en la conducta motora, de causa poco clara, probablemente con la intervención de factores genéticos y ambientales, en el que existe una alteración del SNC, que aparece tempranamente, es crónico y no es atribuible a retraso mental, sordera, ceguera o severa alteración emocional.
Aunque el TDAH se manifieste en casi todas las situaciones del entorno de la vida del niño, sus síntomas se agravan en situaciones de mayor desorganización y en las que requieren atención sostenida o tareas repetitivas.

Para que se de TDAH, es necesario que se den los siguientes tres síntomas:
Es la incapacidad persistente para el control voluntario de la atención, impidiendo al sujeto centrarse en una configuración estimular dada.
Es una actividad corporal excesiva y desorganizada que se desarrolla sin una intencionalidad específica, la hiperactividad, constituye el síntoma más llamativo del TDAH durante la niñez, si bien tiende a remitir notablemente con el transcurso de los años.


Es un déficit en el establecimiento de un autocontrol voluntario, que trae como consecuencia un comportamiento sin inhibición.


Trastornos por conductas perturbadoras:
Constituyen alteraciones en el comportamiento donde el rasgo central es el choque entre el individuo y su entorno social. Hay ciertos comportamientos que son necesarios para que las relaciones sociales no se vean deterioradas.

Viene definido por la presencia de un comportamiento marcadamente desafiante, desobediente y provocador y la ausencia de otros actos que violen la ley y los derechos de los demás. Aquí los síntomas primarios son el negativismo, la hostilidad y el desafío dirigido a las figuras de autoridad conocidas, en especial dentro de la familia y la escuela, pudiendo no evidenciarse ante desconocidos.

Es un patrón persistente de conducta en el que se violan los derechos básicos de los demás y las normas sociales apropiadas a la edad.


Intervención educativa:



Técnicas de modificación de conducta:

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